Tras la huella de Susana Thénon

Susana Thénon es una de las voces más originales de nuestra poesía. Rebelde, inclasificable, alejada de los círculos literarios y académicos podría referenciarse con la generación del 60. 

Es por eso que la elegimos como una de las protagonistas de nuestro taller Las fuegas:4 poetas argentinas, Susana Thénon, Glauce Baldovin, Graciela Cros y Susy Shock. La estamos leyendo y recuperando diferentes fragmentos de su vida y obra.

Son muy pocas las imágenes que tenemos de su rostro pero aquí la vemos adolescente como alumna del Liceo 1 junto a su amiga Silvia Mazar quien entrevistada por Rolando Revagliatti cuenta:

En el Liceo había muchas chicas judías, se separaban las materias Moral y Religión. La madre de Susana era judía y su padre, católico. Tuvimos gran afinidad, porque escribíamos poesía y, sobre todo, por el humor: disparatado, paródico y burlón con el que satirizábamos el universo escolar; ella poniendo el cuerpo y todo su histrionismo; yo, en cambio, discreta y de bajo perfil (…)

Sus libros fueron compilados en La morada imposible I y II  (Corregidor, 2001) en una edición a cargo de Ana María Barrenechea y María Negroni con la valiosa colaboración de nuestra querida Inés Manzano.

En el segundo volumen de esta obra se incluye además su obra fotográfica en gran parte dedicada a capturar momentos de la danza de Inés Scaccheri. Dentro de ese conjunto traemos para compartir hoy en La Creciente dos imágenes que formaron parte de su muestra dedicada a Rilke.

En octubre de 1979 Susana Thénon realiza una exposición individual de fotografía sobre textos de Rainer María Rilke traducidos por la poeta.

Como ella misma sostiene:

La fusión de poesía y fotografía ofrece un desafío apasionante: sintetizar en una imagen lo que el poeta desarrolla en el tiempo. Más que describir, dialogar muchas veces con el texto; más que aferrarse a esquemas preconcebidos, ponerse a su servicio para expresar un clima poético.

La poesía de Rilke se adelantó a su época y vaticinó realidades objetivas y subjetivas hoy vigentes. Nada mejor que un arte de este siglo para traducirlas.

¿ Por qué me arrancáis de mis horas pálidas y azules

   hacia el confuso resplandor

   del remolino?

   No deseo ver más vuestro delirio.

   Como un niño a solas en su cuarto de enfermo,

   con íntima sonrisa, dulcemente

   quiero construir días y sueños.

de “Primeros poemas”

            Nadie vive su vida

Azares son los hombres, voces, fragmentos,

días de trabajo, angustias, muchos pequeños ocasos,

disfrazados desde niños, embozados, 

adultos como máscaras, enmudecidos como rostros.

De “Libro de horas” (De la peregrinación)

En este momento en el Club Las Fuegas, nos preguntamos cuantas versiones de su ya icónico poema Por qué grita esa mujer, se han llevado a escenarios, videos, recitales. 

¿Vos qué versión conocés?

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