Dos poemas de Sara de Ibáñez

Un día más

Un día más, un rayo
que se bebe otra gota de mi sangre.
Un pío más en la ventana, un vuelo
que entre mis ojos y la muerte cabe.
Un soplo más que entre las hojas grises
me empuja con secreto distraído.
Un día más, sin hambre, 
sin sed, sin cielo, sin furor, vacío.


Lujo

Sólo un perfume, el perfume
que escoge para lucir
una rosa que al morir
de bella muerte presume,
la gota cambiada en vuelo,
ínfula de insigne duelo,
melancólico primor,
no-rosa y toda la flor
en los umbrales del cielo.

Sara de Ibáñez
(Paso de los Toros, 1909 – Montevideo, 1971) Poetisa uruguaya cuya obra indaga en la condición humana a través de una lírica intensa. Su nombre era Sara Iglesias Casaderi, pero adoptó como escritora el apellido de su marido, el crítico y poeta uruguayo Roberto Ibáñez.

En 1940 publicó Canto, con prólogo de Pablo Neruda, su primer volumen de poemas, con el cual alcanzó prestigio internacional. Ejerció como profesora de Literatura desde 1945 y colaboró en numerosas publicaciones nacionales y extranjeras (La Nación, Cuadernos Americanos, Zona Franca, Le Journal de Poètes).

Su obra se inserta en la tradición de la poesía crítica, autorreflexiva, orientada a manifestar un profundo escepticismo hacia el lenguaje. En algunos de sus libros posteriores, como Canto a Montevideo (1941) o Artigas (1952), evocó la historia de su país. Uno de los aspectos más notables de su lírica es la presencia de una voz que evita definir el género, y cuando lo hace emplea una voz masculina que no sólo habla desde la perspectiva del hombre sino del guerrero.

Sus preocupaciones éticas, sus inquietudes metafísicas y su capacidad de análisis del mundo se ven reflejadas en los poemarios Hora ciega (1943) y Apocalipsis (1970). En Canto póstumo (1973) se recoge una veintena de composiciones del inconcluso Diario de la muerte.

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